Wednesday, October 1, 2014

El Budismo Zen


El Budismo Zen


La palabra Zen es la pronunciación en japonés de la palabra china Zhan (禪), que a su vez deriva de la palabra sánscrita Dhyana, que significa ‘meditación’. Define una de las escuelas del Budismo del Japón que privilegia la práctica de la meditación sentada que se remonta a la experiencia del Buda Shakyamuni el que, hace dos mil quinientos años, realizó el despertar. Esta práctica contiene la esencia de su enseñanza, cuyo mensaje tiene una dimensión universal. El Zen consiste esencialmente en la práctica del Zazen.

El Zen no se basa en ningún dogma ni en ninguna ideología. El simple conocimiento de los textos no es suficiente para comprender el Zen. El Zen propone una práctica-realización experimental, Zazen, que abre un acceso directo al conocimiento íntimo de uno mismo.

El Zen comenzó a emerger como una escuela distintiva del Budismo Mahayana, cuando el sabio indio Bodhidharma (ca. 470-543) enseñó en el monasterio de Shaolin de China. Hoy día, Bodhidharma se considera el Primer Patriarca del Zen. 

Las enseñanzas de Bodhidharma expresan una serie de novedades ya existentes en su época, como la confluencia del Taoísmo filosófico con el Budismo. El Taoísmo impactó profundamente al Zen desde sus inicios, al punto de que algunos filósofos y varios textos son reclamados por ambas religiones. Las primeras filosofías Mahayana de Madhyamika (ca. siglo segundo AEC) y Yogacara (ca. tercero siglo EC) también jugaron un papel enorme en el desarrollo del Zen. 

Para la llegada del Sexto Patriarca, Hui Neng (638-713), el Zen ya había sido despojado de la mayoría de sus atavíos indios vestigiales, convirtiéndose más en una forma de Budismo chinos que indio. Algunos consideran que Hui Neng, y no Bodhidharma, es el verdadero padre del Zen. Su personalidad e influencia se dejan sentir en el Zen hasta nuestros días. 

Hui Neng vivió en el comienzo de lo que todavía se llama la Edad de Oro del Zen. Esta edad de oro floreció durante el mismo período que la dinastía Tang de China, 618-907. Los maestros de esta Edad de Oro nos hablan a nosotros a través de koans e historias que son usadas en nuestros días.

Durante estos años el Zen se organizó en cinco "casas", o cinco escuelas. Dos de ellas, llamadas en japonés Rinzai y Soto, todavía existen y siguen siendo distintivas entre sí. 

El Zen se transmitió a Vietnam, posiblemente ya en el siglo séptimo. Una serie de maestros Zen lo transmitieron a Corea durante la Edad de Oro. Eihei Dogen (1200-1253), no fue el primer maestro Zen en Japón, pero él fue el primero en establecer un linaje que vive hasta la actualidad. El Oeste se interesó en el Zen después de la Segunda Guerra Mundial, y ahora el Zen está fuertemente consolidando en América del Norte, Europa y otros lugares. 

¿Qué es el Zen?

El primer patriarca, Bodhidharma, lo define de la siguiente manera: 

"Una transmisión especial fuera de las escrituras; 
No dependiente de palabras y letras; 
Que apunta directo a la mente del hombre; 
Para ver su propia naturaleza y lograr la Budeidad". 

El Zen es llamado a veces "la transmisión cara a cara del Dharma fuera de los Sutras." A lo largo de la historia del Zen, los maestros han transmitido su realización del dharma a los estudiantes mediante el trabajo con ellos cara a cara. Un maestro Zen genuino puede rastrear su linaje de maestros de nuevo a Bodhidharma, al Buda histórico, e inclusive hasta Budas antes del Buda histórico. 

Ciertamente, gran parte de los linajes tienen que ser tomados con fe. Muchos maestros se llaman a sí mismos "maestros Zen" sin tener una transmisión recibida de un maestro capacitado para otorgarlo, lo que se considera una profanación grave del Zen.

En última instancia, el Zen puede ser considerado un estado mental; un estado mental que envuelve el sostener una actitud y mentalidad meditativa en todo lo que uno hace. Zen es también estar presente en el aquí y ahora.

El Zazen 

La práctica de la meditación Zen, llamada "Zazen" en japonés, es el corazón del Zen. El Zazen diario es la base de la práctica Zen. 

Usted puede aprender los conceptos básicos del Zazen desde un libro, de sitios web y de vídeos. Sin embargo, si usted desea tener una práctica regular de Zazen, le recomiendo que usted se siente a practicarlos con los demás, al menos de vez en cuando; a la mayoría de las personas les cuesta profundizar en la práctica. Si no hay un monasterio o Centro Zen, es posible encontrar un "grupo de meditación" que se sienten a hacer Zazen juntos en casa de alguien. 

Al igual que con la mayoría de las formas de meditación budista, a los principiantes se les enseña a trabajar con la respiración para aprender la concentración. Una vez que su capacidad de concentración ha madurado - esto tomará unos meses - usted puede sentarse y practicar "shikantaza" - que significa "sólo meditar sentado" - o estudiar un koan con un maestro Zen. 

¿Por qué el Zazen es tan importante? 

Al igual que con muchos aspectos del Budismo, la mayoría de nosotros tenemos que practicar Zazen durante un tiempo para poder apreciar el Zazen. En un principio, se podría pensar que es un tipo de entrenamiento de la mente, y por supuesto que lo es. Si te quedas con la práctica, sin embargo, tu comprensión de por qué te sientas cambiará. 

La Práctica del Zazen

Siéntese en un cojín (en el Zen se usa un Zafu y un Zabuton - el Zafu es un cojín redondo que se usa bajo los glúteos, el Zabuton es un cojín grande que se pone en el suelo y da apoyo a las rodillas). Cruce las piernas delante suyo de forma que las rodillas se apoyen en el suelo. Lo mejor es colocar el pie derecho sobre el muslo izquierdo, y el pie izquierdo contra el cojín. También puede colocar el pie izquierdo sobre el muslo derecho. Ponga su mano izquierda sobre su mano derecha, con las palmas hacia arriba, y con la punta de los dedos gordos tocándose, formando con los índices un hermoso óvalo. Los pulgares están horizontales, las manos se recuestan cerca del vientre. Luego, enderece la columna vertebral y estire la nuca como si quisiera empujar el cielo con la cabeza. Recoja la barbilla. La nariz debe estar vertical con el ombligo, las orejas verticales con los hombros, y la mirada  posada a un metro delante de usted en el suelo.
 
A continuación cuando, esté bien establecido en su postura, ponga su atención en su respiración. Observe la inspiración cuando se produce. Esté atento a la sensación del aire que pasa por su naríz. Sin forzarlo, comience a espirar lentamente, dejando que la espiración vaya hasta el final de su vientre.

Permanezca tranquilamente sentado, sin pensar en nada especial. No busque vaciar su mente. Deje pasar los pensamientos tras haber tomado consciencia de ellos un instante y vuelva su atención a la postura del cuerpo y a su respiración. Así, su mente debe de estar perfectamente consciente de lo que pasa, sin estancarse en nada. Esto es lo que el maestro Dogen llamaba "hishiryo": dejar que los pensamientos surjan del no pensamiento y vuelvan a él.

La esencia del Zen está en esta práctica llamada "shikantaza", en la que nos concentramos en el hecho de estar sentados y respirar con un espíritu "mushotoku", sin deseo de provecho, sin fin, sin elección ni rechazo. Esta práctica que acaba de realizar es el Zazen.

La "Meta Final del Zen

La búsqueda eterna del hombre es hallar su verdadero Ser, escondido en las profundidades de ser. Hallar este Ser es descubrir el propósito de la existencia humana. Comprender este Ser, es conocer las leyes de la redención humana, y vivir en armonía con este Ser es gozar de una existencia serena y libre del miedo. Así como la superficie del mar es agitada por los vientos, así también son agitadas las emociones y pensamientos de los hombres por las tormentas de las circunstancias. Pero la tempestad no llega a agitar las profundidades del mar, y en cada uno de nosotros yace una región de paz donde el Ser, el Universo mismo mora para siempre en paz y serenidad.

Nuestro descubrimiento de los valores prácticos del Zen, se desarrolla de acuerdo a un plan de diez pasos. La primera experiencia es una necesidad apremiante de comprender más qué somos. El segundo paso es la experiencia de que nos es posible lograr de un grado de comprensión necesaria para nuestra seguridad interna. El tercer paso es el darse cuenta que la paz interior puede ser lograda solamente a través del correcto control de nuestros pensamientos y emociones. El cuarto paso es darse cuenta que no puede mejorarse el carácter sin auto-disciplina. El quinto paso es comprender que la vida mental, emocional y física puede ser traída bajo el control de un propósito "iluminado". El sexto paso es darse cuenta de que el control sobre los pensamientos y las emociones puede obtenerse sin énfasis y tensión de cualquier clase. El séptimo paso es la experiencia de que el correcto control, hace posible descubrir nuestra verdadera condición de paz interior, reduciendo gradualmente el poder de los factores externos que la alteran. El octavo paso es la experiencia de que a través de la quietud es posible tornarse receptivo a toda la belleza y sabiduría del Universo. El noveno paso es la experiencia de que existimos eternamente en el espacio, y que la verdadera felicidad y paz del alma nos llega por a través de nuestra completa confianza en el Universo. El décimo paso es la experiencia de que la consciencia pura, más allá de la voluntad propia, nos conduce a la unión con esa realidad innombrable. El Zen empieza a tener especial significado para nosotros, cuando nos damos cuenta que la naturaleza nos ha dotado de todo recurso necesario para una serena existencia.

Vivir una Vida en Unión con Demás y con el Universo

En el Zen, lo ideal y lo real no están separados. Son como la cara y el revés de una moneda. Lo ideal se realiza en la vida cotidiana. El Zen no recomienda el retirarse del mundo, sino al contrario, practicar con los otros y estar activo en el mundo, trabajando para el despertar de todos los seres sintientes. El espíritu del Zazen es el amor incondicional, y la concentración en el aquí y ahora, sin egoísmo.

La vida cotidiana es la Vía del Buda. El Zen no es moralista. No es ni moral ni amoral. La práctica de Zazen permite encontrarse en uno mismo, despertándose a la realidad de "mujo", la impermanencia y la interdependencia de todo, la fuente de los Preceptos.

Por ejemplo no matar, no significa solamente no quitarle la vida a alguien, pues es lo mismo que matarse uno mismo, sino que también es continuar la vida del Buda, continuar practicando el Zazen. No robar, no es tomar lo que no nos pertenece, pues nada nos pertenece definitivamente; llegamos desnudos a esta tierra  y no nos podemos llevar nada a nuestra tumba. Durante el Zazen, el espíritu y los objetos son uno. No hay nada que conseguir, nada que robar, tampoco nada que rechazar. No mentir, es verse tal como uno es, sin ilusionarse y sin ilusionar  a los otros. No codiciar, es tener pocos deseos; etc.

La percepción de nuestra solidaridad con el universo es la fuente espiritual de una verdadera ecología. La práctica de zazen reduce nuestros estados de frustración y de agresividad, que son las causas de la violencia, liberándonos de la ilusión del ego.

El Bodhisattva que practica Zazen comprende el sufrimiento de todos los seres sensibles. Evita crear sufrimiento y ayuda a resolverlo. El Budismo, sin Zazen, no es Budismo.

En el Zazen, el más alto deseo espiritual se realiza: encontrar la paz interior y nuestra unidad con todo el cosmos.

En última instancia, el Zen es acerca de verse cara a cara con uno mismo, de una manera muy directa e íntima. Esto no es fácil. Pero si te gusta un reto - compruébalo.

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