Monday, May 18, 2015

Jesús y Buda: Una Mirada hacia el Respeto y la Reconciliación Religiosa


Una de las preguntas más recurrentes es: ¿Puede uno ser budista, estudiar o practicar el Budismo siendo Cristiano? Y la respuesta aunque no es sencilla, suele ser sí.

A pesar de que a primera vista, el Budismo parece muy diferente de Cristianismo, existen muchas similitudes entre las enseñanzas -e incluso las prácticas- de los fundadores de estas dos grandes religiones. El Cristianismo es una religión que habla de Dios, mientras que el Budismo habla sobre lo Absoluto - la verdadera realidad debajo de toda esta existencia efímera, que no es personalizado, y rara vez se describe, a excepción de ser indescriptible, excepto en sus vertientes místicas, que lo llaman Mahavairocana. La mayoría de las denominaciones cristianas ven la Biblia como la palabra de Dios, y le asignan una gran importancia (en particular en el protestantismo conservador), mientras que la colección de escrituras budistas (Sutras), la cual es mucho más grande, rara vez se considera como una autoridad infalible, a excepción de un puñado de las sectas más pequeñas.

Pero a medida que uno profundiza en las enseñanzas de estos dos grandes seres, las diferencias se hacen mucho más pequeñas. Por ejemplo, muchos de los primeros padres de la Iglesia enseñaban que en su verdadera esencia, Dios es incognoscible e insondable, más allá de todas las palabras y todas las descripciones. Esta incapacidad para hablar de la naturaleza divina se conoce como "misticismo apofático" (indescriptible), el cual reconoce que Dios está más allá de todas las palabras y conceptos, y cualquier cosa que usamos para decir lo que es Dios se queda corto. La esencia de Dios (ousia), está dentro de todas las cosas, pero nunca más allá de todo. Del mismo modo, las escrituras budistas se refieren a la realidad última como "lo Iincreado", o "lo Inmanifestado," una realidad absoluta que es presente en todas partes (Dharmadhatu), más allá de este mundo perceptible, el cual no es el resultado de ninguna causa, y se encuentra ilimitado por cualquier condición.

El Buda nunca habló sobre la existencia de Dios en terminos absolutos y concluyentes; él creía que su enseñanza era ajena a la existencia de Dios ya que lo que el Buda predicaba era una forma de eliminar el sufrimiento. La existencia o no de Dios era dejado a la creencia particular del practicante. Igualmente, el Buda nunca dijo ser un dios, ni poseer una existencia divina. La palabra Buda significa el Despierto - despierto a la verdadera naturaleza de la realidad. En sus vertientes místicas, el Buda era sólo un ser enviado a este mundo para predicar el Dharma - la enseñanza que erradica el sufrimiento del mundo y nos conduce al Despertar. Por otra parte, Jesús nunca dijo ser Dios, sino un ser enviado por Dios para hacer cumplir su ley y esparcir sus enseñanzas.

Las enseñanzas de Buda y Cristo van más allá de la moralidad básica común a todas las religiones. Ambos predicaron sobre el amor desinteresado, un amor que va más allá de la familia, amigos y compatriotas, sino incluso incluye a nuestros enemigos, sin importar lo difícil de las circunstancias. Por ejemplo, el Buda nos dice en el Dhammapada:

""Estaba enojado conmigo, él me atacó, me derrotó, me robó" -aquellos que moran en tales pensamientos nunca estarán libres del odio. Estaba enojado conmigo, él me atacó, me derrotó, me robó"-aquellos que no moran en estos pensamientos seguramente estarán libres del odio. Para el odio nunca puede poner fin al odio. Sólo el amor puede. Esta es una ley inalterable."

"Considera a los demás como a ti mismo".

"Así como una madre protege a su único hijo al riesgo de su propia vida, así, cultiven un corazón sin límites hacia todos los seres. Deje que sus pensamientos de amor sin límites impregnen todo el mundo." 

En Lucas 6:27-28, encontramos que Jesús dijo:

"Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, oren por quienes los tratan mal. . . . Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. . . . En cambio, amad a vuestros enemigos y haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio. . . . Seréis hijos del Altísimo, porque él es benigno con los desagradecidos y los malos."

"Tratad a los demás como a ti mismo".

"Este es mi mandamiento: que os ameis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie existe mayor amor que este, que uno que de su vida por sus amigos. "

Podemos resumir las enseñanzas paralelas de la siguiente manera; ambos maestros enfatizaron:

1. Desarrolla el Altruismo
2. Sigue la Regla de Oro
3. No juzgues a los demás
4. Ama a tus enemigos
5. Supera el odio con el amor
6. Más bienaventurado es dar que recibir
7. Vive una vida religiosa

Podríamos continuar nuestra lista, y espero hacerlo pronto, pero la esencia de las enseñanzas son claramente similares.

Una persona puede ser Cristiana y seguir el Budismo, pero todo depende de cómo esta persona pueda armonizar las enseñanzas y las prácticas en su vida. Igualmente, un Budista puede seguir el Cristianismo, pero tiene el mismo caveat. Existen libros muy buenos que abordan esta interrogante. El mejor que he leído fue escrito por el monje vietnamita Thich Nhat Hahn: "Living Buddha, Living Christ".

Es hora de que ambas tradiciones se encuentren sobre una plataforma de respeto mutuo, y trabajen juntas para mejorar la situación social, política y económica en la que vivimos. Espero poder continuar delineando las similitudes -y las diferencias- muy pronto.

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